miércoles, 15 de octubre de 2014

TAN TENSO QUE ME LESIONO Vía Zoraida Rodriguez Vílchez

“No entiendo por qué”, me decía uno de mis deportistas en consulta. “Cada vez que llega una competición importante, me lesiono. Parece que me persigue la mala suerte. Así, no hay quien consiga mejorar en la clasificación”.

Las lesiones frecuentes y continuas son una señal de alarma de que algo no anda bien. Cuando esto ocurre, consultamos con médicos, fisioterapeutas y osteópatas, nutricionistas o podólogos buscando qué está fallando que me predispone a tanta lesión. No olvidemos al psicólogo, pues numerosos estudios han relacionado variables psicológicas con la predisposición a sufrir lesiones.

Gran parte de las investigaciones científicas señalan el estrés como una de las variables más importantes. Ante una situación que nos supone un reto difícil que afrontar (como puede ser una competición) o incluso una amenaza (la posibilidad de perder nuestro ranking, resultados obtenidos, becas o patrocinios…) nuestro cuerpo reacciona activando todo nuestro organismo para hacer frente a la situación. Si el estrés se mantiene, se libera cortisol, la llamada hormona del estrés, que hace que nuestro sistema inmune se deprima, consuma más nutrientes y oligoelementos, y se consuma más glucosa (que el organismo obtiene de los aminoácidos del músculo haciendo que se reduzca la masa muscular), etc. En definitiva hay una disminución de “la fortaleza” de nuestro cuerpo que queda desprotegido ante los grandes esfuerzos que supone el entrenamiento y la competición y por tanto, más propenso a sufrir lesiones musculares, roturas, esguinces....

Además, una persona estresada tiene sus músculos excesivamente tensos, lo que hace que estemos engarrotados y no ejecutemos los movimientos de forma correcta. Si a eso le sumamos, la reducción de la atención que se produce (en situaciones de estrés nuestro foco atencional se estrecha, buscando sólo “el peligro”), el deportista puede no estar lo suficientemente atento y puede precipitarse en acciones de forma arriesgada o ilógica.




Si retomamos la idea del estrés como la respuesta del organismo ante un peligro, la evaluación externa de los demás sobre nuestra ejecución e incluso, nuestra propia autoevaluación, también es un factor predisponente a la lesión. El deportista que está preocupado por cómo le juzgan los demás, qué dirán de él o si él mismo se criticará duramente cuando no logre todo lo que él se propone, siente que tiene la espada de Damocles pendiente sobre su cabeza. Eso estresa a cualquiera.

¿Qué otros aspectos psicológicos parecen estar relacionados con las lesiones? Existen estudios que correlacionan una baja capacidad de concentración con una mayor probabilidad de sufrir lesiones. E incluso, el apoyo social (el apoyo de las personas que el deportista tiene a su alrededor que le ayudan en su día a día, a superar sus penas y que le refuerzan en sus logros). Sin embargo, un exceso de confianza por parte del deportista puede convertirlo en alguien despreocupado y “temerario” y favorecer así las lesiones.

Puede que una mala alimentación o algún problema médico esté detrás de tus lesiones. Pero no olvides revisar también si la poca confianza en ti mismo, excesivas autoexigencias y altas expectativas, tu miedo al fracaso o demasiada tensión, tienen también mucho que ver.

Zoraida Rodríguez Vílchez
@ZoriPsicologa para IDEAL Granada

+ INFO en www.zoraidarodriguezvilchez.es

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